El origen de Legado Vivo
Soy el papá de Mibella y, por cosas de la vida, hace más de un año que no vivo con ella. Ese fue el punto de partida para comenzar a darle vueltas a una idea que hoy toma la forma de Legado Vivo.
Al principio, intenté acortar la distancia como pude: creé una cuenta de correo solo para ella y empecé a enviarle mensajes que, debido a su corta edad, todavía no puede leer.
Hay tantas cosas que un padre necesita decirle a su hija, tantas verdades y abrazos que hoy no comprende, pero necesitaba escribirlos.
Quería asegurarme de que el día de mañana supiera, sin ninguna duda, que siempre estuve ahí: en cada instante, incluso cuando no pude tenerla cerca.
Mientras maduraba la idea, entendí que no se trataba solo de acompañarla en la distancia cotidiana, sino de responder a una pregunta inevitable: ¿qué pasaría si un día falto? ¿Cómo le hablo si ya no estoy? Quería que pudiera escuchar mi voz, ver mis gestos y encontrar un refugio mío el día de sus quince años, en su graduación, la primera vez que tenga el corazón roto o simplemente cuando necesite a su papá.
Así nació Legado Vivo: un espacio para dejarle cartas, videos, audios y recuerdos programados para esperarla en una fecha exacta, en un momento crucial o para cuando el peso de la vida se lo pida.
Al inicio era un puente exclusivo entre Mibella y yo; sin embargo, conversando con otros padres, descubrí que la distancia no es solo física: incluso viviendo bajo el mismo techo, a veces los hijos son tan pequeños que guardamos sentimientos y reflexiones que solo cobrarán sentido con los años.
Poco después, otra conversación terminó de abrir mi perspectiva: ¿por qué limitarlo a los hijos? Muchos también querrían dejarle un mensaje a sus propios padres, a un hermano o a un amigo entrañable para una fecha clave, o simplemente un abrazo de despedida para cuando llegue el momento de partir.
Ahí decidí abrirlo al mundo.
Legado Vivo existe para que el tiempo nunca silencie lo importante y para garantizar que tus palabras lleguen al corazón de quienes amas, exactamente cuando más las necesiten.
— Para Mibella, el motivo de todo. Y para cada uno de ustedes que no quiere dejar nada por decir.
Papá de Mibella – Fundador de Legado Vivo